marzo 26, 2015 Maria Gijon 0Comment

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Descubre cómo sacar la yogui que llevas dentro. Eso sí, una vez pruebes esta disciplina, ya no podrás vivir sin tu dosis de relax diaria. ¡Engancha!

Suena el despertador y –¡como siempre!– le echas un pulso a las agujas del reloj. Te vistes a la velocidad de la luz (de hecho, ni te has dado cuenta de que llevas dos calcetines diferentes). Café. Reunión. Más café. Atasco. ¿El ritmo frenético de tu día a día hace que llegues a casa como si fueras una zombi que se ha escapado de The Walking Dead? Necesitas desconectar o, mejor dicho, volver a conectar contigo misma. ¡Tenemos la solución! “El yoga afina tus sentidos y te enseña a tomar conciencia del presente, potenciando la capacidad de estar siempre en unión con quien eres, con los demás y con tu entorno”, explica Carla Sánchez, actriz y profesora de Aomm.tv.

 

Manos a la obra.

Deja a un lado las excusas y, sobre todo, olvida tus miedos y complejos. Según un estudio realizado por Aomm.tv, más del 52% de los españoles que nunca ha practicado yoga confiesa que le gustaría hacerlo. ¿Formas parte de este porcentaje? Pues, para iniciarte no es imprescindible ser capaz de doblarte como un compás. Es cierto que la flexibilidad es clave para muchas posturas, pero tenemos buenas noticias: como todo, se trabaja.

También existe la idea de que es “una cosa de chicas”, en la que ni siquiera se suda la camiseta. ¡Error! Tal y como apunta Sánchez, “la gran diversidad de estilos que hay en esta disciplina permite que puedas encajar en alguno de ellos, dependiendo de tus objetivos y necesidades”. A lo que añade: “En las variedades más dinámicas, como el Vinyasa y el Ashtanga, se pueden quemar hasta 500 Calorías por sesión”. No te lo pienses más, coge tu esterilla y empieza por la postura de Flor de loto.

 

Cambia el chip.

No te vamos a decir que con el yoga dará un vuelco tu vida, pero casi. Una vez le pilles el truco y empieces a probar nuevas āsanas (posturas), verás que tu cuerpo da un giro en positivo. Físicamente hablando, fortalecerás y moldearás tu body sin llegar a convertirte en la mujer forzuda. ¿Lo mejor? Tu actitud cambiará e, incluso, emocionalmente afrontarás los problemas con otra filosofía. “Se genera un estado de salud global que se refleja en todo lo que haces. Esta sensación de orden te lleva a estar de mejor humor, tiendes a comer más saludablemente (es lo que te pide el estómago), aumenta el apetito sexual, duermes mejor…”. Los datos de Aomm.tv hablan por sí solos: más del 79% de los yoguis encuestados han mejorado su alimentación, más del 53% confiesan que están en su peso ideal; y más del 41% han aumentado su práctica de meditación.

 

Empieza con buen pie.Ha llegado el momento, por fin te has lanzado a seguir tu primera clase, ¿y ahora qué? No te pongas nerviosa, tal y como aconseja nuestra experta: “El recién iniciado necesita empezar a familiarizarse con las āsanas y comprobar su estado físico”. No quieras hacerlo perfecto el primer día, pero ten en cuenta que sí es fundamental partir de una buena base y corregir los malos hábitos posturales desde el minuto uno. Sánchez recomienda empezar por āsanas como Tadasana y Malasana, que no requieren demasiada experiencia.

Cuando ya se tiene cierta práctica, hay que profundizar y comenzar a abrir el abanico de posturas. En este punto intermedio, Navasana y Halasana son buenas opciones. Cuando se alcanza un nivel avanzado, es momento de desafíos, como los equilibrios sobre brazos de Tolasana.

Gwyneth Paltrow, Jennifer Aniston y Miranda Kerr son algunas de las celebs que se declaran superfans. ¿Te apuntas? Lo tuyo con el yoga será el principio de una bonita amistad. Así que cierra los ojos, inspira y expira. ¿Lista?

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*Originalmente publicado en Women’s Health (marzo 2015).

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