enero 4, 2016 Maria Gijon 0Comment


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A simple vista parece una joven ingenua y delicada de aspecto naíf.
Sin embargo, basta con compartir unos minutos con ella para descubrir que es misión imposible ponerla contra las cuerdas sin caer en sus redes.
Úrsula Corberó (Barcelona, 1989) entra por la puerta enfundada en unos pantalones de cuero y masticando seguridad, pero no viene sola, llega cargada de una desarmante energía contagiosa. Como por arte de magia, parece que deja de ser lunes. Incluso sale el sol en esta fría mañana madrileña. “Me gusta reírme de la vida en general y, sobre todo, de mí misma”. Esto que puede sonar a frase hecha de antidiva no se queda aquí, ¿lo llevamos a la práctica? “Echo de menos no poder hacer la cabra loca por la calle: ir paseando y ponerme a bailar sin más, saludar a gente que no conozco… Recuerdo que con mis amigos jugábamos a inventarnos un idioma y simular que conversábamos en él”, cuenta entre carcajadas. Al hablar irradia desparpajo. Hasta tiene un toque gamberro que la hace todavía más sensual.
ARMAS DE SEDUCCIÓN MASIVA
“¡Yo siempre me he considerado sexy!”, exclama. “La clave para serlo está en sentirse así. ¡Nadie lo es sin querer!”, asegura nuestra protagonista, que tiene un puesto vitalicio en las listas de las españolas más deseadas. Nosotros damos fe del efecto Corberó: ha dejado tocado y hundido a todo el equipo masculino (ejem, y a parte del femenino) con el contoneo de caderas que se le escapa al escuchar los primeros acordes de We Found Love, de Rihanna y Calvin Harris. Y es que no podía ser de otra forma, como buena amante de la música no ha tardado en escabullirse unos segundos de los flashes de nuestro fotógrafo Edu García para conectar su móvil a unos altavoces y convertir esta sesión de fotos en una fiesta del deporte con mucho ritmo. Prepárate para romper clichés, porque esta actriz que suma (casi) más tablas que años todavía tiene mucho camino por delante.
EN PRESENTE PERFECTO
Se ha convertido en una de las intérpretes más influyentes del panorama español, algo que se ha ganado a pulso. Sí, en tercera persona del singular, porque nadie ha regalado nada a esta joven que va a cumplir dos décadas en la profesión.

No olvida sus inicios y tiene muy claro que ha llegado aquí porque siempre ha ido “sin prisa, pero sin pausa”, asegura. “Recuerdo que cuando era una cría y hacía anuncios de publicidad, me encantaba perderme entre las cámaras, preguntaba por la iluminación, hablaba con todo el equipo… ¡Ya apuntaba maneras!”, exclama antes de quedarse pensativa. “Soy quien quería ser, pero, evidentemente, de niña idealizas todo”, añade con ternura. El papel de Ruth, la chica rebelde del reparto de hormonas agitadas de la serie Física o química (2008- 2011) le hizo dar el gran salto a la televisión nacional y a este le han seguido muchos otros, como el de Natalia en Anclados (2015), el de Margarita de Austria en Isabel (2014) o el de Beatriz de la Torre en la producción 14 de abril- La República (2011), personaje que le marcó especialmente. “Daba vida a una niña muy inocente, que en la segunda temporada dio un cambio radical, se convirtió en un monstruo (por cierto, nunca se llegó a emitir, ya que el título de la serie no gustaba al nuevo Gobierno). Protagonizaba escenas muy duras que me dejaban hasta dos días afectada a nivel emocional, pero lo disfrutaba muchísimo. Creo que el drama tiene algo adictivo”, comenta.

Pero si su nombre ha sonado este año 2015 ha sido para coronarla como una de las reinas de la (nueva) comedia española, con filmes como Perdiendo el Norte y Cómo sobrevivir a una despedida. “Soy consciente de que transmito power, cachondeo, pero en este país una vez que encajas en un registro, es difícil que te vean en otro y a mí me apetece hacer de todo. A ver si lo consigo”.
Al hablar de retos, no descarta seguir los pasos de su gran amiga Blanca Suárez y cruzar el charco “si surgiera la oportunidad, ¡claro!, pero en este momento no sé si me iría”. Cuando pensábamos que la palabra vergüenza no tenía cabida en su diccionario, ¡sorpresa!. “Me gustaría actuar en un musical, pero mi voz es muy mía…”. Además, ahora que ha demostrado que estar delante de la cámara no tiene secretos para ella, está deseando pasarse al otro lado: “Quiero dirigir, es más, creo que lo podría llegar a hacer muy bien, pero no tengo las narices para atreverme, todavía no controlo la técnica”.
SU MEJOR VERSIÓN
“El deporte es como una terapia que hace que te sientas bien contigo misma, que te respetes”, exclama. “Como todo el mundo, yo también tengo mis malos días y, precisamente, es cuando más me apetece ir al gimnasio, es como que lo dejo todo ahí y salgo como nueva”, dice con naturalidad. “Siempre he bailado y hasta hace poco lo combinaba con el running, pero me di cuenta de que me estaba quedando en el chasis, por lo que me pasé al fitness. Ahora practico mucho el TRX y cardio. Paco de Ávila, mi personal trainer, me prepara unas rutinas que son la bomba”. Así que aunque parece que es de esas mujeres que han sido tocadas con la varita de la genética, ¡también se lo curra! De hecho, estamos 100% convencidas de que es la mejor partner in crime de entrenos y, por supuesto, de afterwork outs.
NATURAL(y)MENTE FELIZ
Su sonrisa es imborrable, ¡y es que no le faltan razones! A pesar de su juventud, Úrsula ha ido saltando de éxito en éxito en taquilla (y tira porque le vuelve a tocar). Aunque sigue buscando a su media naranja, al preguntarle si le gustaría tener hijos, es incapaz de disimular su ilusión: “Los niños me vuelven loca, pero creo que todavía es pronto. Eso sí, me gustaría tener un niño y una niña”. ¿Tendrá pensado pasar por el altar cuando encuentre a su príncipe azul? “Mis padres no están casados y cuando era una niña recuerdo que siempre le dibujaba a mi madre el vestido de novia. Pero llegó un momento en el que acepté que mi diseño no iba a ser para ella. Y desde entonces jugaba con esa imagen que nos venden de la mujer feliz, casada, con hijos… Pero, si te soy sincera, ya se me está quitando de la cabeza. Incluso, me parece hasta un poco ridícula”. La actriz se expresa con soltura, sin tapujos y sin dejar de gesticular. Parece no ser consciente de la intensidad que transmite en cada declaración.
“¿Los diamantes son los mejores amigos de las mujeres?”, preguntamos. Y ella sonríe, no le quita razón a la siempre eterna
Marilyn Monroe: “Desde luego, molan mucho”, sostiene con mirada pícara. “Pero yo, si tengo que elegir, prefiero un viaje. Por
ejemplo, pasar unos días en Cuba con amigos. O un destino lovely, que para mí es Tailandia. Marruecos también me fascina». Si el séptimo arte no se hubiera cruzado en su camino, estaríamos ante una psicóloga de armas tomar: «Mi primera paciente sería yo misma, me psicoanalizaría para conocerme mejor”, afirma esta fiel creyente de la justicia moral. “Si te esfuerzas por ser bueno y empatizar con la gente, la vida te lo devuelve. Llámalo karma, destino o como te apetezca”. Y así, como quien pasa una tarde entre amigas intentando arreglar el mundo, el tiempo vuela entre cambios de ropa, olor a esmalte de uñas y algo de sombra aquí y sombra allá. “¿Os gusta mi nuevo corte de pelo?”, interroga mientras se acaricia el flequillo. “Se llama swag (o algo así)”. De fondo, su playlist sigue a todo volumen y Beyoncé deja muy claro quién manda con Run The World (Girls). Úrsula tararea el estribillo, ¿hay alguien que todavía dude de que esta mujer de belleza exótica no tiene techo? Orgullosa de su 1,63 m de estatura e irracionalmente divertida, ha demostrado que es una auténtica chica WH. Sin trampa, ni guión.

CRÉDITOS. FOTOS: EDU GARCÍA. ESTILISMO: ANA ROMÉ. MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA: PAULA SOROA, COACH DE BELLEZA DE L’ORÉAL PARÍS. AYUDANTE DE FOTOGRAFÍA: FERNANDO HUERGO.

*Originalmente publicado en Women’s Health (enero- febrero 2016).

CONTENIDO ONLINE: Making of y entrevista a Úrsula.