marzo 26, 2015 Maria Gijon 0Comment

Quizás hayas ganado algunos kilitos en los últimos años y los jeans que llevabas cuando os conocisteis no te queden como antes… ¿Y qué importa? La sensualidad está en la actitud.

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Sábado por la noche. Tu pareja saca al master chef que lleva dentro y te prepara una cena de película, en la que no falta ni un buen vino ni tu plato preferido. ¡Umm! Tu donjuán particular empieza a ponerse mimoso. La noche promete, ¿verdad? Con una sonrisa picarona te comenta que el sushi es afrodisíaco. Sin embargo, tú estás en la Luna, demasiado ocupada calculando las kilocalorías que acabas de ingerir. ¡Vuelve a la Tierra! Relájate y disfruta. Ya sabes eso que se dice: “Tres son multitud”, así que saca definitivamente a la balanza de vuestra relación. Si has pasado de sentirte como una auténtica Venus de Botticelli a la protagonista de un cuadro de Botero. Houston, tenemos un problema. ¡Haz las paces contigo misma y evita que esos centímetros de más acaben con lo vuestro!

 

“CONFIANDO”, QUE ES GERUNDIO

Cuando uno de los dos miembros de la pareja experimenta un cambio importante de peso, ya sea al alza o a la baja, hasta la unión más sólida puede tambalearse. El problema no está en lo que refleja el espejo, sino en tu cabeza. Núria Jorba, sexóloga y coach sexual, asegura: “El físico no afecta directamente a la relación, la percepción que tengas de tu cuerpo, sí”.

Si estás contenta contigo misma y tienes autoconfianza, de forma casi inconsciente sacarás tu mejor versión, seductora y atractiva. Sin embargo, si haces un mundo de tus inseguridades, puedes llegar a convertirte en la réplica femenina del mismísimo Mr. Hyde. Tal y como explica Jorba: “Los miedos y complejos pueden hacer que cambies tu comportamiento hacia tu pareja, que dudes a la hora de seducir e, incluso, pueden llevarte a sufrir ataques de celos de forma injustificada”.

RÍETE DE LA PERFECCIÓN

Ya lo dijo en su día la escritora estadounidense Pearl S. Buck: “El afán de perfección hace a algunas personas totalmente insoportables”. Sé realista y, sobre todo, no caigas en el error del que advierte esta Premio Nobel de Literatura. La siempre inmortal Audrey Hepburn pensaba que estaba demasiado delgada y que no tenía casi pecho, así lo explica su hijo Luca Dotti, autor del libro Audrey in Rome, que describe cariñosamente a su madre como “una buena mezcla de defectos”. Que una de las figuras más bellas de la historia del cine se considerara imperfecta, precisamente la hace todavía más especial. Y es que todavía no ha nacido un ser humano que no tenga un defecto: descubre cuáles son tus pros y tus contras y aprende a destacar y disimular aquellos puntos clave. Fíjate en las celebrities, ¡las hay que incluso convierten sus curvas excesivas en su sello! Las caderas de la exuberante Christina Hendrix seguro que han protagonizado los sueños de muchos… y muchas.

NO A LAS COMPARACIONES

Recuerda eso que tu madre siempre te decía: “¿Si Manolita se tira por un puente, tú también te tiras?”. ¡Aplícate el cuento! No te compares, el truco más eficaz para gustar es el de gustarte a ti misma. “No debes intentar ser como las mujeres que aparecen en las revistas. El objetivo es aprender a aceptarte y saber cómo sacarte el mejor partido”, aconseja Jorba. Así que no te lo pienses dos veces: mírate en el espejo, obsérvate y céntrate en aquello con lo que más satisfecha estés de tu cuerpo. A continuación, ¡quiérete!

LA CURVA DE LA FELICIDAD, ¿UN MITO?

¡No! Existe, un estudio de la Southern Methodist University de Dallas (EE.UU.) que asegura que las parejas felices tienden a ganar más peso que aquellas en las que reinan las discusiones. Si quieres hacer frente a tu curva sin necesidad de declarar la guerra a tu media naranja, ¡haced equipo! La unión hace la fuerza: comparte con tu pareja tu propósito de ganar o perder peso. Tus posibilidades de triunfar se multiplicarán por dos y, lo mejor, seguro que él también confiesa sus metas. Si con el tiempo habéis adquirido comportamientos poco saludables, como el de cenar pizza mientras veis el fútbol, sois víctimas de lo que los expertos han bautizado como “acomodamiento conyugal”. Si los dos necesitáis volver a una senda más healthy, marcad objetivos a corto plazo asequibles como el de caminar o correr juntos 30 minutos al día.

SEXO, SEXO Y MÁS SEXO

La cama se convertirá en tu rincón favorito en el que decir adiós a esos centímetros de más que retan al botón de tu pantalón. Según el libro Adelgaza haciendo el amor, del doctor Pierre Durand, dependiendo de la postura y la duración del coito se pueden llegar a perder hasta 560 kilocalorías por acto sexual. ¡Guau! Pero no estés pensando en cambiar las zapas por la cama, ya que un estudio de la Universidad de Quebec (Canadá) publicado en PLOS ONE demuestra que practicar sexo quema más kilocalorías que caminar, pero menos que correr.

DIETA QUEMACOMPLEJOS

Los niveles de obesidad han aumentado en nuestro país y, según una encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la crisis ha jugado un papel crucial, ya que la falta de recursos ha llevado a disminuir el gasto en comida saludable, como frutas y verduras y a consumir más comida basura, con gran contenido calórico. Existen trucos que te ayudarán a alimentarte de forma saludable sin que lo note tu bolsillo. Por ejemplo, apuesta por frutas y verduras de temporada, son más sabrosas y más baratas. En cuanto a la carne, siempre será más económico comprar piezas enteras que paquetes envasados. Hacer (y seguir a rajatabla) una lista de la compra es clave para echar en el carro solo lo necesario y olvidarse de los caprichos. Otro truco para evitar tentaciones es hacer la compra justo después de comer, cuando tenemos el gusanillo muerto (y enterrado).

MANOS A LA OBRA

En pleno momento pasional, tu chico se queda congelado mirándote y mientras que tú estás convencida de que está analizando tu curva de la felicidad, él solo puede pensar en lo bonita que eres. Así que fuera complejos.

En el dormitorio, olvídate de taparte con las sábanas, apagar la luz, no llevar la iniciativa… Lo único que conseguirás es no disfrutar de la situación. Tal y como asegura Jorba, “los miedos consiguen bloquear y no permiten que te puedas dejar llevar, te muestres seductora, estés abierta a experimentar… En definitiva, solo conseguirás que tu relación no sea todo lo placentera, erótica y natural que debería ser”, añade tajante Jorba. No hay más que decir: tú decides.

 

*Originalmente publicado en Women’s Health (marzo 2015).

 

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