marzo 3, 2017 Maria Gijon 0Comment

2Ha conseguido hacerse un nombre (propio) en el mundo de la moda más allá de las etiquetas heredadas. De puntillas, pero con paso firme y decidido, esta sevillana de raza se ha labrado un presente con mucho futuro al son de sus propios acordes.

 

Rocío Crusset (Sevilla, 1994) tiene la belleza ibérica de su madre, la presentadora de televisión Mariló Montero, y, tal y como ella misma afirma, el carácter de su padre, el locutor de radio Carlos Herrera. Con esta mezcla, parecía destinada a ser un animal de la comunicación que había nacido con el micrófono bajo el brazo. Sin embargo, desde siempre tuvo muy claro que lo suyo era la moda: “En mi casa el periodismo forma parte de nuestro ADN y, aunque me siento cómoda delante de la cámara, quizás precisamente haber crecido con ello ha hecho que nunca me haya llamado la atención”. Es una modelo atípica, que a primera vista impacta por sus rasgos exóticos, pero bastan cinco minutos con ella para que su energía y sentido del humor eclipsen lo puramente físico: “¿Voy a patinar en la sesión de fotos? ¡Qué ilusión, nunca lo he hecho!”, exclama con la mejor de sus sonrisas. ¿Alguien duda del buenrrollismo que irradia esta chica? ¡Así da gusto! A pesar de los patines, demuestra tener los pies en la tierra. Para sorpresa de muchos, decidió abrirse camino esquivando el empujón mediático de ser la hija de. De ahí Crusset (segundo apellido paterno).

 

“Muchos creen que he empezado haciendo portadas como esta. Pero mis inicios han sido como los de todas, recibiendo muchos noes y con trabajos sin repercusión ni remuneración. Soy consciente de que venir de donde vengo me ha podido dar una cobertura más amplia, pero también es cierto que hay que saber mantenerse y en este mundo si no vales, igual que subes, ¡bajas!”, cuenta con el desparpajo que la caracteriza. Después de tres años de éxitos de la mano de campañas y desfiles con firmas como Springfield, Tezenis y Angel Schlesser, confiesa que si le tuviera que dar un consejo a la Rocío que daba sus primeros pasos como maniquí, le diría que fuera paciente: “Yo siempre he querido las cosas para ¡ya! También le advertiría que no se frustrara, que si algo no sale es porque hay un plan mejor esperándola”. Sabe de primera mano que todo llega a su debido momento y que las prisas no son buenas compañeras de viaje. “El día que cumplí 16 años, Fernando Merino, de la agencia Uno Models, ya me quiso dar una oportunidad. Pero por entonces era demasiado joven y decidí esperar a ser mayor de edad e iniciar mis estudios universitarios de ADE y Marketing para dar el salto”, recuerda. Al preguntarle dónde se ve dentro de 20 años, no se lo piensa ni un segundo al responder: “Trabajando mucho, sueño con tener mi propio negocio. Soy muy emprendedora. De hecho, mi hermano ya está sumergido en el mundo empresarial y me da mucha envidia sana”.

 

Avanza la entrevista y, como si de un café entre amigas se tratara, acabamos abriendo una tableta de chocolate y desatando nuestras raíces (y acentos) andaluces: “No hay ninguno como el con leche de toda la vida, con un trozo de pan, claro, como las meriendas que me hacía mi madre”, dice cariñosamente mientras coge otra onza. “La familia es clave para mí, la consanguínea y la que una escoge”, cuenta. A lo que rápidamente añade: “He conseguido encontrar el equilibrio entre mi vida profesional y personal. Por un lado, me encanta que mi trabajo me lleve de ciudad en ciudad, pero, por otro, no puedo estar sin mi gente. ¿Solución? Si vengo para una semanita y no me da tiempo de ver a todo el mundo, hago lo que mis padres me han enseñado, una reunión multitudinaria (con amigos de toda la vida, de la universidad, del gimnasio, del mundo de la moda…) y así no me quedo con las ganas de darle un abrazo a nadie. ¡Es muy divertido! ¿Os apuntáis a la próxima quedada?”. Atrevida y optimista, sabe que quien no arriesga no gana y al hablar de lo polifacética que es la carrera de una modelo, rápidamente exclama: “Me gustaría interpretar, ya he hecho vídeos y me lo paso muy bien, pierdo todavía más la vergüenza –bromea–. Si tuviera la oportunidad de participar en una película o serie, ¡no la rechazaría!”. Señores directores de casting, ¿y si estamos ante la nueva actriz revelación del cine español? ¡Quién sabe! Lo que es un hecho es que su sonrisa conquista delante y detrás de la cámara.

CRÉDITOS. FOTOS: EDU GARCÍA. ESTILISMO: DÉBORA TRAITE. MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA: SARAI PUJOL.

*Originalmente publicado en Women’s Health (marzo 2017).