marzo 26, 2015 Maria Gijon 0Comment

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NUEVA VIDA, NUEVO LOOK, NUEVOS PROYECTOS INTERNACIONALES Y UN RETO DEPORTIVO. AMAIA ESTÁ DE ESTRENO. DESCUBRE SU PLAN PARA SEGUIR NON-STOP.

Es de esas personas que te conquista al minuto de conocerla. Natural, cercana, divertida y sincera, en seguida descubres que sería una compañera perfecta para compartir una tarde de running por el parque de El Retiro de Madrid. Si esto te sorprende, rompe con la imagen que tengas de ella y prepárate para conocer a la verdadera Amaia: una todoterreno que deja a su paso un soplo de energía y buen rollo. Como dirían The Rolling Stones: She’s like a rainbow!

 

Nuestra primera chica de portada de 2015 tenía que ser alguien especial, una mujer que reflejara a la perfección lo que significa ser una auténtica WH y, como por arte de magia, ella se cruzó en nuestro camino. Esta madrileña de sangre vizcaína nos confesó su deseo de dejar a un lado los tacones y sacar su lado más fit… ¡y dicho y hecho! No nos lo pensamos dos veces y organizamos una sesión de fotos que acabó convirtiéndose en toda una fiesta del deporte con buena música y bailes incluidos. ¡Luces, zapas, acción!

 

A SIMPLE VISTA, se podría decir que es una chica con suerte. Empezó en esto de la interpretación casi por azar y no le ha ido nada mal. Pero al conocerla descubres que detrás de su bonita sonrisa hay mucho talento y, sobre todo, dedicación. Con 20 años, protagonizó su primera serie de televisión, SMS: sin miedo a soñar. Y desde aquel momento lo suyo con la actuación fue amor a primera vista. Y, lo mejor, cien por cien correspondido. “Es cierto que no fui la típica niña que con tres añitos soñaba con ser actriz. ¡Yo quería ser peluquera!”, recuerda entre risas. “Más tarde, tuve claro que me iba a dedicar a algo vinculado con el deporte, y me tentaba mucho la fisioterapia. Pensándolo bien, la verdad es que he ido por muchos caminos que poco, o nada, tenían que ver. Incluso empecé a estudiar una doble licenciatura, de Administración y Dirección de Empresas y Derecho, pero una vez que entré en el mundo de la interpretación, descubrí mi pasión”. Hoy, casi una década después de su primer papel en la pequeña pantalla, conserva el mismo entusiasmo y tal vez por eso sigue enamorando a la cámara.

 

Seguramente, parte de su éxito como actriz se debe a su filosofía de vida basada en la confianza y la superación: “Siempre he creído en todos los proyectos en los que he participado”, comenta. Aunque hay papeles que la han marcado, huye de las etiquetas y asegura que le encantaría protagonizar una película al más puro estilo Kill Bill: “Disfruto muchísimo interpretando a personajes diferentes. Me gusta marcarme retos en la vida”, apunta. Pese a que para muchos, siempre será Catalina, la joven a la que daba vida en la serie que la lanzó a la fama, Sin tetas no hay paraíso, Amaia se ha metido en la piel de figuras de lo más dispares, interpretando a personajes de época y hasta a la mismísima reina Letizia. Pero uno de los trabajos que más le han marcado ha sido su papel en Velvet, serie que ha estado rodando hasta dos semanas antes de dar a luz a su primera hija, Olivia: “Estoy acostumbrada a no parar quieta, por eso estoy superagradecida a la productora, Bambú Producciones, que adaptó el personaje a mis circunstancias y me ha permitido hacer lo que me gusta incluso estando embarazada, que siempre es más complicado para una actriz”.

 

Amaia no tiene techo y no se lo ha pensado dos veces al lanzarse ahora a la conquista del panorama internacional con una producción mexicana, en la que comparte cartel con Unax Ugalde.

 

Rodajes, eventos, presentaciones… ¡Y cambiar pañales! Parece casi de superheroína que encuentre tiempo para ponerse en forma: “Aunque a veces cueste, hay que estar activa. Ahora hago electroestimulación y, gracias a Smart Body Fit y su chaleco mágico con electrodos, en tan solo 30 minutos ejercito mi cuerpo”, explica. A la hora de confesar un truco para encontrar la motivación incluso esos días en los que parece que el sofá te abraza con todas sus fuerzas, la actriz aconseja hacer deporte en buena compañía: “Antes del embarazo, fui con unas amigas al Pirineo aragonés para hacer rafting y barranquismo ¡Fue genial! En esos momentos descubres que el deporte no solo es un medio para conseguir un objetivo, como mantener la línea o estar más fuerte, sino que es un fin en sí mismo, con el que poder disfrutar”.

 

Su vida, desde muy pequeña, siempre ha estado guiada por la batuta del deporte, así se lo inculcó su familia. Ella, como la gran mayoría de las niñas, empezó haciendo ballet, aunque, al ser la menor de la casa, rápidamente cambió el tutú por las tardes de fútbol con su hermano: “Mikel me saca siete años y, claro, de niños siempre jugábamos a cosas más brutotas. ¡Nos lo pasábamos pipa, por ejemplo, practicando pressing catch!”.

 

La pasión de Amaia por el deporte llega a tal punto que no duda en confesar que le hubiera gustado ser atleta profesional. Con un brillo especial en los ojos, recuerda con ternura el evento que la marcó: “Con 14 años participé en el Campeonato de España de Atletismo por equipos en representación de Madrid y ganamos”. Su especialidad eran las vallas y el salto de altura: “Era buena, pero no seguí desarrollando mi altura como las demás”, explica la actriz, que mide casi 1,70 metros y tiene una genética espectacular.

 

Una figura estilizada, pero por méritos propios. Detrás no cuenta con un ejército de nutricionistas que controlan su dieta. De hecho, cuando pronuncio la palabra “kilocalorías”, Amaia pone la misma cara que pondría si le hubiera hablado en chino. “No comparto eso de contar kilocalorías. Es más, durante el embarazo tuve diabetes gestacional y me recomendaron no ingerir más de 2.000, pero yo no sirvo para eso. Al final, simplemente, intenté comer más sano”.

 

Dicen que la cara es el espejo del alma y la de Amaia da gusto verla, refleja felicidad. A principios de abril tuvo a Olivia y su mundo cambió por completo: “Ahora siempre voy con el chip de madre puesto”, bromea. Fiel a su carácter valiente, es una primeriza sin miedos: “No hay que ser tan cuadriculados. Si estamos aquí es porque nuestras madres, por instinto, supieron hacerlo bien”.

 

La actriz cuenta ya con proyectos bajo el brazo para el próximo año, pero lo único que le pide a la vida es salud y asegura que, aunque le gustaría volver a recibir la visita de la cigüeña, firmaría con los ojos cerrados por quedarse como está. Sea como sea, se ha ganado a pulso el derecho a callar a aquellos que todavía la tachan de ser una cara bonita con suerte. Y es que si algo está demostrado es que cuanto más duro se trabaja, más suerte se tiene.

 

CRÉDITOS. FOTOS: EDU GARCÍA. ESTILISMO: MARINA VERGÉS. MAQUILLAJE: MIGUEL A. ÁLVAREZ (ANA PRADO) CON PRODUCTOS DE MAX FACTOR Y SEBASTIAN. AYUDANTE DE FOTOGRAFÍA: FERNANDO HUERGO.

 

*Originalmente publicado en Women’s Health (marzo 2015).

 

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